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La revolución es este año
Diseñar un sistema económico
Este año queremos empezar la revolución como startup: diseñar un sistema económico mejor y hacerlo crecer1 . Creemos que esto es necesario, y estamos trabajando para lograrlo2 .
Imagino al nuevo sistema como un mercado, pero en el que hacer algo que perjudique a la humanidad no sea rentable (como vender ciertas drogas o contaminar ríos), y hacer cosas que la beneficien sí sea rentable (como recuperar bosques o curar el mal de Chagas).
El as bajo la manga es que la economía comunitaria (que funciona en algunas aldeas, cooperativas pequeñas, comunas o Kibutz) ya cuenta con mecanismos implícitos que resuelven ese problema. Además, entendemos concretamente por qué estos mecanismos sólo funcionan en pequeñas escalas. Por eso, lograr que funcionen en grandes escalas es un problema técnico concreto que quizás podamos resolver. Si lo hacemos, será un antes y un después en la historia.
El diagnóstico
Estamos acostumbrados a pensar que un proyecto así es imposible, pero está lejos de serlo. Hasta ahora, existieron sólo dos maneras de organizar la economía a gran escala: las jerarquías, en que alguien da órdenes y los demás obedecen, y el mercado, en que todos intercambian prestaciones por dinero.
Hace algunas semanas, habíamos mencionado que ambos sistemas tienen costos excesivamente altos para organizar la economía, y que resolver el mismo problema con una fracción de los costos sería suficiente para que el sistema sea mejor y, por lo tanto, sea capaz de adquirir una adopción masiva.
Los costos excesivos del mercado nacen de las externalidades. En general, en el mercado no es rentable lo que beneficia a toda la población en general, y sí es rentable lo que perjudica a toda la población en general. Por las externalidades, al igual que la reciprocidad, el mercado sólo garantiza vínculos de cooperación “uno a uno”, pero no “uno a muchos”.
Los costos excesivos de las jerarquías nacen principalmente de la desigualdad extrema y la concentración arbitraria de la riqueza. Como permiten que los jerarcas se apropien de los excedentes de la colaboración, entonces el resto de sus participantes sólo obtienen una pequeña fracción de lo que produce la organización.
La economía necesita jerarquías para resolver los problemas de cooperación “uno a muchos” que el mercado no resuelve. Por eso, en la gran escala, una jerarquía (el Estado) previene los daños ambientales o la falsificación de dinero (externalidades negativas) mientras que promueve la educación, la salud, y la seguridad públicas (externalidades positivas). De la misma manera, en la escala media, otra jerarquía (las empresas) resuelven la externalidad de trabajar en una organización productiva compleja. Esto es clave, porque implica que si resolvemos las externalidades podríamos prescindir de las jerarquías.
Además de la desigualdad y la renta de los jerarcas, las jerarquías tienen problemas de fragilidad y de procesamiento de información, porque los jerarcas son un cuello de botella de la comunicación y la organización del sistema.
En cambio, el mercado organiza la economía de manera descentralizada y emergente3 . Esto lo vuelve un sistema resiliente y autorregulado.
Un problema técnico concreto
Si encontramos un sistema resiliente y autorregulado que no contenga el problema de las externalidades, obtendremos un modo alternativo de organizar la economía que:
A diferencia del mercado, sea practicable sin necesidad de introducir jerarquías para evitar las externalidades de la producción y el consumo.
A diferencia de las jerarquías, sea horizontal, autorregulado, resiliente y autoorganizado, para evitar los problemas de fragilidad y concentración arbitraria de la riqueza.
Afortunadamente, el problema no es estrictamente de diseño. Hace algunos meses, mencionamos que es más fácil identificar sistemas resilientes y autorregulados que ya funcionen, para “regarlos” a fin de que prosperen en entornos nuevos, que inventar sistemas resilientes y autorregulados nuevos a partir de la nada.
Además, entendemos científicamente la intuición de que “el comunismo sólo funcionó en pequeñas escalas”. En otras palabras, sabemos que lo que hacen las comunas, algunas tribus y las aldeas, en que los individuos trabajan por el bien común sin necesidad de que se los ordene un jefe, tiene una lógica económica oculta que logra que lo más conveniente sea trabajar por el bien común, incluso para individuos egoístas. Además, conocemos los problemas concretos que impiden que esas lógicas funcionen automáticamente en las grandes escalas.
Por eso, diseñar un sistema económico nuevo no es más que un problema de escalabilidad. Si entendemos cómo escalar los mecanismos económicos de las pequeñas comunidades, podremos implementar la solución que encontremos. Por primera vez, sería posible que en una economía de gran escala sea conveniente trabajar por el bien común sin necesidad de que una jerarquía medie ese proceso. El resultado sería un sistema mucho mejor que las jerarquías y el mercado.
Una vez que contemos con el diseño adecuado, reemplazar a las jerarquías y el mercado requerirá llegar a una masa crítica de adopción del nuevo sistema para que después crezca solo, como una bola de nieve, gracias a los efectos de red. Por suerte, las plataformas que crecen por efectos de red tienden a hacerlo en forma exponencial. Eso quiere decir que si resolvemos el problema de diseño en 2025, podríamos lograr que el nuevo sistema desplace a las jerarquías y el mercado cerca del 2030.
Cómo colaborar
Concretamente, todo sistema económico que pretenda escalar necesita tres cosas:
Personas que lo adopten:
Cuantas más personas participen del sistema, más fuerte será (por efectos de red).
Antes de que el sistema alcance una masa crítica, habrá que “empujar” para que crezca, porque todavía será menos productivo que los sistemas anteriores.
Un tejido de cooperación escalable (como el mercado, las jerarquías, o en nuestro caso, una extensión escalable de las lógicas comunitarias).
Un sustento “material” para el tejido de cooperación (como lo son los billetes o las monedas digitales para el mercado, o eventualmente la plataforma digital que implemente el nuevo sistema).
En el libro de economía para redes, mostramos que el “empuje inicial” de los sistemas requiere energía. Afortunadamente, las comunidades fuertes son una fuente de energía económica que lleva a que las personas hagan cosas en las que creen aunque estas no las beneficien económicamente, como militar en agrupaciones políticas, participar de grupos ambientalistas o llevar a cabo acciones solidarias.
Por eso, además de diseñar un nuevo tejido de cooperación, queremos fortalecer la comunidad networkista. Actualmente, los proyectos que estamos llevando a cabo en esa línea son:
Esta newsletter.
Algunos videos introductorios en nuestro canal de Youtube.
Talleres presenciales de teoría networkista.
Una colección de libros que exponen cómo el nuevo marco teórico permite diagnosticar mejor las crisis más importantes de nuestra sociedad.
Para este año, queremos encarar algunos proyectos nuevos, como:
Empezar un podcast y mejorar el material audiovisual.
Organizar eventos más atractivos.
Mejorar la identidad visual del proyecto.
Nuevas formas de difusión como fanzines o animaciones computacionales.
Dar continuidad a reuniones regulares para motivarnos en el camino.
Si alguno de esos proyectos te interesa, se te ocurre otro, o simplemente querés participar o ver algún taller o reunión, no dudes en ponerte en contacto. Para eso, podés responder a este correo o avisarnos por Instagram.
Por otra parte, si querés participar del grupo de investigación para escalar las lógicas comunitarias, podés responder a este correo con tu CV y una presentación breve contándonos por qué te gustaría participar.
Además, si conocés otros grupos o personas que tengan una misión parecida, no dudes en recomendarlos o ponernos en contacto.
Por último si se te ocurre alguna institución, filántropo o mecenas que podría interesarse por el proyecto, podemos preparar una presentación que detalle mejor el enfoque y el equipo de trabajo. Concretamente, tres cosas que potenciarían este proyecto durante el 2025 son:
Contar con un espacio físico en el que podamos juntarnos regularmente a trabajar (Buenos Aires).
Costear la posibilidad de que más miembros del equipo podamos dedicarnos full-time o part-time a este proyecto.
Feedback experto (tipo consultoría o mentoría).
El proyecto requerirá energía, cabeza, y una comprensión honesta y acertada de cómo funciona la realidad. Estoy convencido de que es posible, y podés formar parte.
Feliz año!
Soy Juan, escribí el correo de arriba.
El sábado que viene volveremos con la programación habitual.
Si te interesan las reuniones regulares, la idea por ahora es reunirnos presencialmente una vez por semana, para construir la comunidad y el pensamiento networkista. La idea es consolidar una escena activa y creativa que nos facilite el camino por delante.
Podemos evaluar la participación virtual para la gente que está lejos, pero la idea es priorizar la presencialidad (la mayor parte del grupo está en Buenos Aires).
Una modalidad que podrían tomar las reuniones es la siguiente:
1 - Disparador (15 min): Alguien presenta una idea disparadora para conversar.
2 - Conversación o debate (45 min): Charlar y debatir sobre la idea, para ejercitar y usar la conversación como fuente de nuevas ideas.
3 - Bajada a tierra (30 min): Analizar proyectos breves y concretos que hayamos hecho la semana anterior y proponer proyectos breves y concretos para la semana siguiente (esto podría ser desde diagramar una nota del newsletter o grabar una sesión de podcast hasta organizar una reunión para preparar la identidad visual, cualquier cosa que nos motive y sume).
No dudes en escribirnos con cualquier idea o comentario que se te ocurra.
Te mando un abrazo grande,
Juan
1 El concepto de startup es ilustrativo, porque el nuevo sistema económico sería un producto sin fines de lucro.
2 Si la alternativa es derribar el sistema actual antes de tener la alternativa, tropezaremos con la misma piedra: todas las revoluciones que no surgieron de escalar un sistema económico realmente alternativo simplemente implementaron nuevas jerarquías.
3 Esto es el mercado, no las empresas. El Estado, las empresas y corporaciones emergen por las ineficiencias del mercado y son inevitables en contextos de mercado, porque emergen para suplir problemas de externalidades. Son las jerarquías, y no el mercado, lo que genera los niveles de desigualdad arbitrarias que hoy podemos observar.
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